Archivado en: Nutrición, salud | Etiquetas: Calcio, Caries, Dientes, Dieta, Fosforo, nutricion, Salud Dental, Vitamina C, Vitamina D, Vitaminas
Por: Dra. Gabriela Gutiérrez Salmeán
La dieta y la nutrición juegan un importante papel en el desarrollo de la dentadura, en la integridad gingival y de tejidos orales, dureza ósea y la prevención y manejo de las enfermedades en la cavidad oral. La dieta (los alimentos que comemos diariamente) tiene un efecto local en la integridad de los dientes; el tipo, la forma y la frecuencia con que consumimos alimentos y bebidas tienen un efecto directo en los dientes y el ambiente microbiano de la cavidad oral.
En cambio, la nutrición tiene un efecto sistémico, es decir, la ingestión de nutrimentos (por ejemplo: calcio, vitamina B6, etc.) tiene un efecto en todo el organismo. De esta manera, la nutrición afecta el desarrollo, mantenimiento y reparación de los dientes y tejidos de la boca. De manera inversa, la cavidad oral afecta la dieta y la nutrición.
Por ejemplo, la pérdida de piezas dentales puede condicionar a que la dieta de la persona sea en forma líquida o de purés.
Factores Nutricionales en la Dentición
El desarrollo de la primera dentición comienza entre los 2 y 3 meses de gestación. La mineralización comienza alrededor del 4º mes y continúa hasta la pubertad. Es por ello que es importante que la mujer embarazada tenga un buen estado nutricio, de manera que se optimice el desarrollo dental del bebé a nacer.
Los dientes se forman gracias a la mineralización de una matriz de proteínas. En la dentina, la proteína está presente en forma de colágeno, el cual depende de la vitamina C para una síntesis adecuada.
La vitamina D es importante en el proceso de introducción de calcio y fósforo al diente. El flúor provee propiedades de resistencia a las caries tanto en el periodo de desarrollo prenatal como en el postnatal.
La dieta y la nutrición son importantes en todas las fases de desarrollo (cuando se forman), erupción (cuando salen) y mantenimiento dental.
Caries
Es una de las enfermedades infecciosas más comunes, en la cual, los ácidos producidos por los microorganismos de la cavidad oral conduce a la desmineralización gradual del esmalte dental, seguida de una rápida destrucción proteolítica (rompimiento de proteínas) del diente.
En este aspecto, la dieta es de gran importancia, especialmente lo referente a los hidratos de carbono fermentables. Éstos son azúcares que pueden degradarse o fermentarse fácilmente por la propia saliva y los microorganismos orales. Al fermentarse producen ácidos, los cuales disminuyen el pH de la boca, favoreciendo el crecimiento bacteriano y la aparición de caries.
Los hidratos de carbono fermentables se encuentran en alimentos como granos, frutas, lácteos, dulces y caramelos. A pesar de contener hidratos de carbono fermentables, las frutas también tienen un alto contenido de agua, por lo que disuelven los azúcares y no inducen la caries como otros alimentos (pro ejemplo: galletas, jugos sintéticos, refrescos).
Factores que Afectan la Cariogenicidad
Por cariogenicidad se entiende la propiedad de favorecer la caries de una dieta o de un alimento. La cariogenicidad depende de la forma del alimento, cuándo se consume en relación a otros alimentos, duración de la exposición a la dentadura y la frecuencia con la que se consume.
Por ejemplo, un alimento altamente cariogénico pueden ser las palomitas de maíz: en cuanto a la forma, tiene una alta adherencia (fácilmente se queda entre los dientes), por lo que está un mayor periodo en la boca (tiempo de exposición) y favorece la caries. Si se consume al mismo tiempo que un líquido, éste puede ayudar a “remover” lo que quede del alimento entre los dientes (consumo en relación a otros alimentos). Finalmente, si se consumen palomitas 5 veces a la semana, claramente se tendrá una mayor predisposición a las caries que si se consumen 1 vez a la semana.
Cuidado Nutricional
Para prevenir la aparición de caries, existen algunas estrategias:
- Evitar comer entre comidas. Las colaciones -de preferencia- deben ser alimentos que no se fermenten fácilmente (como queso, verduras o frutas jugosas); evitar galletas, pretzels, palomitas, pan, papas fritas, etc.
- Limitar el consumo de refrescos o bebidas que contengan azúcar (café, té, jugos). Preferir tomar agua simple.
- Evitar alimentos chiclosos entre comidas
- Cepillar los dientes después de cada comida
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