Archivado en: Psicología, salud | Etiquetas: Anorexia, Bulimia, Enfermedad, Inconsciente, Nutriólogo, Psicólogo, Psicoanalista, Psicología, salud, Salud Mental, Síntomas, Terapia, Trastorno Alimenticio, Tratamiento
Por: Dr. Enrique Sánchez. Psicoanalista Clínico
La Dra. Gutiérrez nos ha compartido en CarlosDragonne.COM un interesante y enriquecedor artículo sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Complementando lo que ella dice y deseoso de poner mi grano de arena, voy a hacer hoy, de manera muy breve, algunos comentarios sobre los trastornos de la alimentación según el entendimiento de ellos que tiene la psicología profunda.
Primero que nada, empezaré hablando un poco sobre la importancia de la zona erógena oral en el ser humano. “¿Zona erógena? Pensaba que las zonas erógenas tienen que ver con la sexualidad”, podrán comentar y tienen toda la razón. ¿Quién puede dudar del placer sexual que viene implícito en los labios y las mucosas orales? Desde los besos en la boca (el único acto de sexualidad humana que nos permitimos mostrar públicamente), el sexo oral y las caricias con los labios y la lengua, hasta la alimentación, la ingesta de alcohol o la succión de nicotina a través del cigarro, puro o pipa.
Los ejemplos del placer oral en los adultos son muchísimos. ¿Pero en dónde se origina este placer? En los primeros meses de vida. El niño abandona a la madre sin tener las capacidades de cuidarse él solo (a diferencia de los otros mamíferos.) Abandona el vientre materno en donde hallaba seguridad, comodidad y alimentación sin dificultad alguna. Se encontraba, básicamente, en la etapa más confortable de la vida humana. Un buen día, sin mayor noticia, sale al frío de un mundo desconocido en donde ya nada es automático y las frustraciones lo invaden. ¿Cuál es el primer placer del recién nacido? La alimentación, la leche, la sensación del pecho materno alimentándolo.
De ese hecho tan importante proviene el placer oral, que se extiende con profunda importancia durante los primeros años de vida y que no nos abandona nunca. Porque no sólo hablamos del placer sexual (ojo, sexual no debe confundirse con genital) en las sensaciones orales, sino también del sentimiento de protección materna que nos acompaña en el inconsciente durante el resto de nuestros días. ¿Por qué la gente fuma cuando se siente nerviosa? Nada en la mente humana es simple y todo está determinado por múltiples factores, pero el sentir un sustituto inconsciente del pezón materno entre los labios ayuda a sentirnos protegidos, tranquilos. Lo mismo con el lápiz entre los dientes durante un examen difícil o el pulgar, que desde la infancia es el representante por excelencia del pezón materno que no está físicamente presente (los adultos se mastican las uñas, chupan las patas de los anteojos, se muerden el labio inferior, etcétera, la representación es la misma.)
Todo esto es los que le da al pezón femenino una cualidad sexual que no posee el pezón masculino, a pesar de ser, en su forma y apariencia, exactamente lo mismo. Y no nos confundamos, lo que se oculta de los pechos femeninos es sólo el pezón, no todo el pecho en su generalidad. Lo llamativo, lo prohibido, lo deseado, es el pezón, el que nos brindó el primer enorme placer sexual de nuestra vida.
“¿Y qué diablos tiene todo esto que ver con el artículo de la Dra. Gutiérrez?” Pues precisamente el hecho de que, estando la boca en general (los labios, la lengua y las mucosas en particular) rodeada de tanto simbolismo e importancia psíquica, es muy común que los trastornos psicológicos se desarrollen en conflictos y problemáticas que tienen que ver con la alimentación o las fantasías inconscientes que la oralidad trae consigo.
Fenichel, uno de los primeros grandes sistematizadores de la psicología profunda, lo resume diciendo que la oralidad es el más antiguo de los campos de los conflictos instintivos y que por ello puede, avanzada la vida, ser el foco de cualquier otro conflicto instintivo.
Aquí es donde el asunto se torna complicado. En realidad, los seres humanos somos muy diferentes unos de otros, cada uno con su propia vida, sus experiencias subjetivas y su propia capacidad simbólica. Por ello no se puede hacer una especie de relación exacta en la que “X” conducta alimentaria signifique “Y” problema psicológico. La anorexia de un paciente puede tener una etiología psicológica muy diferente a la de otro paciente. Las experiencias vividas durante los primeros años de la infancia, las fantasías (conscientes e inconscientes), las relaciones con los demás… todo ello se une en la creación de estas conductas. Por ello en ocasiones es importante que las personas con esta clase de problemas sean atendidos en un tratamiento conjunto que incluya a un experto en nutrición y a un psicoterapeuta.
¿Todos los trastornos de la conducta alimentaria tienen un origen psicológico? No necesariamente, aunque es lo más probable. Aun cuando el elemento psicológico es muy importante, eso no quiere decir que se deban hacer a un lado los causantes físicas, que se unen a las psicológicas para meter a esta clase de pacientes en problemas que pueden llegar a ser muy serios (fatales si no se les trata debidamente.)
Una adolescente que no quiere comer o que vomita lo poco que come puede dar como razones para ello la aceptación social, la importancia de verse delgada, el deseo de parecerse a las modelos más hermosas (y manipuladas digitalmente) de los puestos de revistas, etcétera. Desde luego que todos estos elementos no dejan de ser importantes, pero no podemos quedarnos ahí, es básico examinar más profundamente.
Antes que nada, que una adolescente busque el modelo de belleza en el afuera y no en sí misma y sus capacidades habla ya de un problema psicológico, un sentimiento de rechazo, un deseo de pertenencia que no ha quedado satisfecho. Todo ello tiene sus bases psicológicas. Además hay que preguntarnos porque rechaza la comida. Probablemente puede haber un conflicto con la madre. Psicológicamente la comida siempre nos remite a la madre, primera persona que nos alimentó con su leche y la que sigue alimentándonos durante muchos años, ya sea con comida o con afecto (el convencionalismo de que la mujer es la que cocina, la que alimenta, no salió de la manga de nadie.)
Al vomitar la comida, la paciente puede estar (simbólicamente) rechazando a la madre, vomitando lo que la madre le ofrece. Ojo, como dije en el párrafo anterior, la comida siempre es representativa de la madre, aunque no sea literalmente la madre quien prepare los alimentos. Este es sólo un ejemplo de cómo un problema psicológico con la madre puede descargarse en trastornos de la conducta alimentaria. Otro ejemplo sería el de aquella mujer sobreprotegida durante años y años por su madre. Ya adulta, esta mujer come sin parar aunque no tenga hambre. Para su sistema psicológico, está recibiendo una y otra vez a la madre, sigue estando en sus brazos, sigue necesitando de su protección (de su alimento), al mismo tiempo que sigue recibiendo la agresión (sobreprotección) de la madre (mucha comida engorda y enferma, destruye.)
Quizá a muchos de ustedes esto pueda sonarles ilógico, fuera de lugar e incluso inventado por una mente muy creativa. Esa es la complejidad del inconsciente. En el inconsciente no existe la lógica racional, no existe la contradicción, el tiempo o las conjunciones. Una mujer de dieciocho años que rechaza la comida que prepararan en su universidad puede estar negando la comida como una manera de rechazar la leche de su madre, con quien está peleada. Es el inconsciente, no hay conjunciones (no importa que la comida de la universidad no sea la leche materna), no hay tiempo (un hecho real a los dos meses de edad puede seguir siendo la base para comportamientos simbólicos a los dieciocho), ni hay lógica racional (al menos que racionalmente podamos pensar que esta chica agrede a su madre al rechazar el alimento de la universidad.)
Estos que puse aquí son sólo dos ejemplos extremadamente simplificados de cómo los trastornos de la conducta alimenticia pueden gestarse en la mente. Como siempre, más de un factor es necesario para el desarrollo de estos problemas y, como siempre, todos los seres humanos somos diferentes y no se pueden resumir o generalizar los elementos del psiquismo que causan estas complicaciones.
Por ello, si eres una persona con alguno de los síntomas que la Dra. Gutiérrez ha tratado en su texto; si el médico especialista no encuentra ningún problema que te esté causando el comer demasiado, el comer muy poco (o desechar los alimentos); o sencillamente estás cansado de ir al nutriólogo sin poder bajar o subir de peso (”lo intento, pero no puedo”), te recomiendo que consultes a un psicoterapeuta, es posible que el causante de tu problema sea un conflicto psicológico.
Me despido, pero no sin antes desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.
3 comentarios por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>








Muy interesante este artículo, bien completo y descriptivo. Es verdad, no es que el inconsciente no sea lógico o racional, es que tiene SU propia lógica y razón.
Los problemas de alimentación son sumamente complejos y difíciles de resolver porque están implicados muchos factores.
Gracias por la información!
comentario por mss Septiembre 11, 2008 @ 12:21 amFelicidades, justamente estos artículos confirman lo poco que sabemos y lo mucho que existe en la actualidad para sanar a los que amamos y no entendemos.
Lo verdaderamente preocupante es la cantidad de padres que deciden no buscar ayuda para sus infantes, por no evidenciar sus carencias y problemáticas propias.
No es culpar o poner el dedo en alguien tanto como enfocar el amor en hechos y no en discursos que confunden a los adolescentes al no ser respaldados con acciones diarias de afecto y compresión.
Opinión muy personal, claro.
Importante hacer uso de los recursos QUE TENEMOS A MANO EN CUANTO A SALUD SE REFIERE.
Atentamente
María Georgina Jaramillo : )
comentario por Maria Georgina Jaramillo Septiembre 17, 2008 @ 3:46 amMuy interesante el articulo desde la perspectiva psicoanalitica explica muy bien algunas de las causas de los TCA. ayuda mucho a comprender y a prevenir estas enfermedades.
comentario por ADRIANA DUARTE Febrero 17, 2009 @ 2:51 pm